UNIVERSIDAD ANDRES BELLO

Magíster en gestión en educación

Cátedra: TICS- Prof.: Elías Yaquich

 

 

 

 

 

 

CONFLICTIVIDAD Y SUS CONSECUENCIAS EN LA VIOLENCIA SOCIAL:

Una aproximación en el conocimiento de conductas violentas de grupos humanos, principalmente en jóvenes.

 

 

 

                      

 

-2008-

 

 

 

 

TABLA DE CONTENIDOS

 

 

  1. Introducción              ………………………………………..                    3

  2. Cambio de paradigma………………………………………..                   4

  3. Contradicciones Vitales……………………………………..                    5

  4. Conceptualización de la violencia…………………………..                     6

  5. Participación social de la violencia  ……………………….                      6

  6.  Marginalidad social ¿un mal insalvable? ………………….                    7         

  7. Ideología, cambio de comportamiento

y de paradigma político-social……………………………….                   8         

  1.  Actitud ideológica de nuestra juventud:

¿apatía-desinterés, o un paradigma diferente? ………………                 8

  1. Las Tribus urbanas:

¿Una moda o una conductualidad definida? ………………..                    9         

  1. Las tribus urbanas y su identificación

 Con la violencia social contestataria ………………………..                  11

  1. Rol de la educación para entender y participar

Activamente en el proceso de freno a una

Anomia incipiente y futura.  …………………………………..             11                              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Introducción

El fenómeno de los conflictos asociados a los procesos de violencia en nuestro país, principalmente en lo concerniente a nuestra juventud obedece a diversos factores que individual y/o colectivamente se van concatenando hasta insertarse en un proceso de auto convencimiento y legitimación de la violencia.

En ésta última década hemos asistido de manera regular, dependiendo de los acontecimientos o fechas conmemorativas a expresiones de violencia en las calles de las urbes y manifestaciones destempladas de grupos que actúan organizadamente o de manera espontánea con el fin de expresar sentimientos de rabia contra lo que consideran los perjudica o molesta. Muchas veces estas manifestaciones son producto de ideologismos o sentido de pertenencia grupal que hace causa común  por lo que los convoca.

Esta manera de expresarse no es nueva en la humanidad, de echo es recurrente acudir a  manifestaciones públicas para conseguir lo que se quiere, así ha sido la historia de los movimientos sociales y de ello dan cuenta la prolífica literatura en las bibliotecas del país e Internet. La violencia ha estado presente, en dichas manifestaciones con consecuencias de heridos, muertos y destrozos a la propiedad; no es un fenómeno nuevo, sin embargo lo que llama la atención es la singularidad de lo heterogéneo en la composición de los grupos que se manifiestan. Antes se salía a la calle en grupos humanos que eran afines políticamente o socialmente iguales y por objetivos claros en términos de las peticiones o expresiones de disconformidad. Hoy las manifestaciones son de múltiples peticiones que van por las luchas de los estudiantes con la derogación de la LOCE y protestas por el conflicto minero.

En los últimos años hemos sido testigos de que las manifestaciones rápidamente se convirtieron en protestas violentas con respuesta inmediata de la autoridad encargada del control del orden público.

¿Qué es lo que los mueve a ser violentos y ser participes de destrozos sin explicación? ¿Por qué se produce desorden público cuando se supone una manifestación pacífica? ¿Dónde podría estar la explicación?

 

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Cambio de paradigma: mundo bi polar-mundo multicultural

 

El país pese a estar ubicado geográficamente muy al extremo del mundo no está lejano a los acontecimientos internacionales y a los cambios que se producen en la humanidad. Somos testigos diarios del acontecer internacional y desarrollo económico-social del mundo globalizado. Desde la caída del muro de Berlín hasta nuestros días el hombre ha ido mutando, entregando semillas genéticamente modificadas en nuestro ADN social. Somos los hombres diferentes  de cada día, que duda cabe, del modelo de desarrollo. Nos obliga a ser diferentes a comportarnos distinto, pero con un sentido de individualidad mayor que antes y con externalidades que agobian por ser intrusivas, invasoras, como las tecnologías que si bien han servido para sociabilizar una mayor comunicación, han traído consigo una mayor inserción en nuestras vidas en términos de dependencia obligada a una modernidad incipiente cada día de mayor manejo tecnológico.

Estos cambios son centrípetos, es decir obligados a acudir a un centro de atención que no es otro que comportarse como el modelo lo requiere. Vemos sin  embargo profundas contradicciones en ello.

Contradicciones vitales

 

A pesar de que somos partícipes en avances tecnológicos, nuestra actitud social no crece en sabiduría con la misma intensidad. Algo falla en el instante del entendimiento social, ya sea por una planificación mal efectuada, carente de logística y buena gestión o un buen comportamiento social proclive a los cambios necesarios, útiles en el desarrollo. Expreso esto para graficar por ejemplo como se puede gestar un conflicto y traer violencia. El Transantiago, pensado para modificar en sus bases el transporte público, es un fracaso relativo, no ha dado los resultados esperados. Primero por tratarse de un proyecto ambicioso, pensado desde su origen como una solución definitiva al tema del transporte público en la Región Metropolitana. Para ello se observaron modelos exitosos en otros países

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como el Transmilenio en Bogotá (con una cobertura muy focalizada) y otros lugares del Orbe intentando ponerlo en marcha en “un sólo día”, pero todo salió

 mal. ¿Qué falló?, no es tema principal de éste ensayo, pero principalmente puedo decir que hubo una errada planificación con innumerables variables no contempladas o previstas y puesta en marcha con criterio logístico errático, empañando lo que debería haber sido una buena gestión pública. Este es un ejemplo de violencia estructural que se gesta a partir de la implementación de una política pública con fallas en su diseño y que atañe a una gran masa de habitantes, lo que provoca el desconcierto la desconfianza y finalmente la rabia expresada en manifestaciones espontáneas o provocadas por agitadores. Lo que observamos fue un acto que violenta a la sociedad al tocarla profundamente tratando de cambiar los sistemas y produciendo efectos contrarios. En segundo término, están los usuarios o clientes de la mentada gestión que se sienten perjudicados. Algunos, como todo grupo humano tratan de profitar indecentemente del nuevo sistema, eludiendo el pago, negando y protestando por lo que consideran un atropello a sus intereses. Estas dos posiciones antagónicas se enfrentan desde su punto de vista produciendo diversos estadios de violencia. El teatro donde se desarrollan los acontecimientos es en la vía pública, objetivo de grupos que protestan de manera pacífica y justificada por la mala gestión pública, y otros que se aprovechan del anonimato que entrega la masa. Provocan el desorden necesario con las consiguientes secuelas de destrozos y daños a la propiedad privada y pública. El componente humano que protesta viene de diferentes sustratos sociales con características diferentes entre sí. Acudir a la protesta callejera tiene diferentes significados para los manifestantes. Por otro lado la fuerza pública trata de impedir los destrozos y el desorden, empleando lo que se denomina “un uso razonable de la fuerza” que a veces cae en excesos rápidamente explicados por las autoridades competentes, con resultados de heridos y detenidos. Lo que traerá como consecuencia nuevas protestas por los caídos en jornadas posteriores y así se suma infinitamente. Esa ha sido la tónica de las protestas desde los años noventa en adelante. Esta situación es la que nos lleva a ser una sociedad de fuertes contradicciones en la base de nuestra convivencia y no permite avanzar y desarrollarnos en armonía. Episodios de guerra callejera entre la autoridad y

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manifestantes nos tiene al parecer en un estado de cosas donde la tendencia es a criminalizar todo por una parte y caer en lo despectivo y peyorativo por otro. Este estado de cosas esta muy cerca del desorden total o la anomia social.

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Conceptualización de la violencia

 

La violencia como expresa Johan Galtun[1] es la carencia de realizaciones personales, de frustraciones: “La violencia está presente cuando los seres humanos se ven influidos de tal manera que sus realizaciones efectivas somáticas, están por debajo de sus realizaciones potenciales”.

Conceptualizando el término violencia desde la escuela psicoanalítica entendemos que las externalidades que acompañan lo explícito de la violencia, es la agresión. Se entiende por agresión a la actualización del instinto de la muerte que genera un impulso instintivo, de orden general. (Freud), el psicoanalista dice que ese instinto activa el odio y genera deseos de destrucción, por tanto se contrapone al instinto de la vida: “La frustración origina un estado emocional, la ira, que viene a aumentar la probabilidad que el sujeto se comporte impulsivamente en situaciones específicas; en concreto abriendo cauces a la “agresión” (Leonard Berkowitz).

De las reacciones agresivas como resultado de una frustración, va a depender de la intensidad de la ira y la asociación que el individuo haga entre el elemento instigador y la válvula de escape. Relacionada muchas veces con la contención ya sea ésta individual o colectiva.

 

Participación social de la violencia

 

Ahora bien, ¿cómo entendemos entonces la irrupción de las masas en un concierto de rebelión instigados por la frustración y el desencanto? ¿A qué obedece la fuerza descontrolada de la juventud variopinta que se observa en la calle? ¿Cómo es que logran juntarse diversos grupos heterogéneos entre sí y acudir al llamado de la destrucción? Expertos de diversas disciplinas han investigado y tratado de dar

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respuesta a estas y otras interrogantes… Pero básicamente el consenso está por la

     inequidad, el desequilibrio social, la desigualdad y la ruptura del paradigma

socialmente ordenado en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado en que la bipolaridad reinaba, y si existían estos problemas, se equilibraban con luchas teóricas revolucionarias que equiparaban el deber ser social.

 

Marginalidad social, ¿un mal insalvable?

 

Doris Cooper[2], nos habla del “sur plus”, término ocupado por Chomsky N.[3]  para describir a los grupos marginales. Chomsky plantea:”la sur plus de población tiene que ser mantenida en ignorancia, pero también controlarse. Este problema es enfrentado de manera directa en los dominios del tercer mundo que han sido sometidos por mucho tiempo al control occidental, por lo tanto reflejan los valores conductores con mayor claridad: mecanismos favorecidos incluyen el terror a gran escala , escuadrones de la muerte, la limpieza social (cleasing) y otros métodos de probada eficiencia. Aquí el método favorito ha sido el de confinar a la gente superflua en ghettos urbanos que crecientemente se parecen a campos de concentración. Si esto falla, van a las cárceles, que son la contraparte en una sociedad más rica, a los escuadrones de la muerte que nosotros entrenamos y apoyamos nuestros dominios”[4]

Como observamos, son considerados a mi entender como el desecho humano necesario que tiene la sociedad o mejor dicho la reserva humana de la clase social dominante que les permite sostenerse en sectores especialmente habilitados con el fin de ocuparlos cuando sea necesario al sistema. Esta concepción es particularmente violenta y explica en cierta medida la participación espontánea de elementos en manifestaciones y protestas con fuerte contenido destructivo. El ser marginal puede ser violento porque se siente discriminado con un sistema que lo utiliza cuando es útil y no lo hace participar en decisiones más importantes, como el diseño urbano

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donde van a vivir y el uso del suelo que se le va a dar al espacio que ocupan,  como ejemplo.

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Ideología, cambio de comportamiento y de paradigma político-social.

 

El concepto “ideología”, tal como lo entiendo son las ideas u opiniones de orden religioso o político sostenidas por un individuo o un grupo. Pero esta acepción tiene además componentes históricos dependiendo del ciclo que investiguemos. En la actualidad creo que el trasfondo del término esta compuesto por diferentes factores que determinan el comportamiento y actitud por paradigmas creados en nuestro imaginario. Esta concepción es contrapuesta por un acondicionamiento social de clases donde se distinguen claramente a lo menos tres grupos: la clase dominante, los emergentes y los marginados o carenciados. Los grados de conciencia de cada grupo son diferentes entre sí dependiendo de los intereses que representen por tanto su ideología va a ser apegada a su propio imaginario individual o colectivo con diferentes estados de participación social respecto de los problemas.

El concepto de ideología, se ha ido dando con relativa exactitud desde nuestra posición social, que es la que nos lleva a tomar posiciones en los procesos, adoptando posturas diferentes respecto al quehacer político social.

 

Actitud ideológica de nuestra juventud: ¿apatía - desinterés, o un paradigma diferente?

 

Desde los inicios de los ochentas la orientación ideológica de las juventudes iba en dirección a reinventar el significado de su identificación socio cultural, posición muy diferente a la de los jóvenes de los sesenta u setenta, marcados por un fuerte posicionamiento ideológico, comprometidos con las causas político social de la época.  Las reivindicaciones sociales eran la característica de ese momento histórico.

Por tanto la identificación social en términos de participación iba claramente por ese lado. Lo que sigue a continuación es la base de lo que denominaremos “Tribus Urbanas”, (Salazar y Pinto, 2002: Pág. 236). La participación a partir de los años ochenta tenía que ver con un proceso que respondía a la atomización creciente de

 

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diversas posiciones ideológicas que diferían entre si, pero que confluían en un solo gran objetivo,… clandestino,… misterioso,…. divertido a veces, al sonido de Los Prisioneros, Los Electrodomésticos, Aparato Raro, Sol y Lluvia y tantos otros que

 

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emergían de un largo silencio de creación artística, lo que les daba una sensación

introvertida de participación social, reconstruyendo la identidad social y de pertenencia grupal de los jóvenes. Esta adscripción de grupos musicales fue de la mano además por una identificación en cuanto a la forma de vestir, de expresarse y sentir los problemas sociales desde su particular cosmovisión. Paralelamente en el mundo se vivían fenómenos parecidos por otros motivos (la globalización, la modernidad, el incremento del Internet, etc.), lo que permitía a la juventud adoptar modelos diferentes de acuerdo a su sentido de integración social.

El país vivía momentos históricos en términos de mirar con inquietud el régimen imperante. Los adultos estaban preocupados de conseguir el ansiado regreso a la democracia, de volver al paradigma de país en estado de derecho, con una fuerte tradición republicana.

 

Las Tribus Urbanas, ¿una moda o una conductualidad definida?

 

Como vemos los segmentos etáreos, se dividían, aunque parte de los jóvenes participaban en la lucha por el regreso democrático, estaban de cierta forma influenciados por el modelo económico que permeaba el quehacer nacional. Como vemos las posiciones si bien respondían a ciertos cánones ideológicos, no coincidían entre sí, dado que el imaginario colectivo obedecía a las particularidades e intereses de cada grupo interesado.

La diferenciación conductual de la sociedad entraba en contradicciones que a la larga significaría una separación dicotómica social, unos que querían que cayera el régimen a como diera lugar y otros que también lo querían pero les hacía más fuerza sus propias convicciones, dando pie  a una conductualidad e interpretación diferente del que hacer respecto al tema.

Nacía entonces una sociedad diferente, poco homogénea los unos con sus atavismos históricos y los otros que nacían bajo el paraguas de una modernidad incipiente y profundamente comunicada. La tecnología trajo consigo la necesaria adaptación de los sistemas económicos, social y políticos que produjo fuertes transformaciones de la manera como nos comunicábamos y entendíamos la realidad.

Michael Maffesoli, “nos indica que el cambio en el tejido social es porque se     manifiestan mecanismos tradicionales de relación de los sujetos dando pie a una sustitución de principios, creencias y participación diferentes”.

De la importancia del rol jugado por las organizaciones políticas con estructura formal, se pasa a la organización individual de las masas, dándole mayor relevancia e importancia. El individuo que era considerado por el rol que jugaba socialmente pasaba a tener mayor injerencia cuanto más pertenencia grupal adscribía con roles predeterminados. Es precisamente en este punto, cuando comienza a incubarse lo que denominamos “Tribus Urbanas”, que no son otra cosa que agrupación de personas con identificación gregaria, identificados entre sí por su particular etnoculturalidad expresada en su forma de vestir, de comportarse y entender la realidad social.

Este neotribalismo emergente hace que el joven salga de su encapsulamiento, de su individualidad y  se entregue a la pertenencia de estos grupos que completa una emocionalidad, que les falta en el círculo más próximo, la familia. El sentido de pertenencia a la tribu es total, de alma y cuerpo. Como vemos la sociedad esta transformada  por un sinnúmero de conciencias colectivas que de una manera u otra son opuestas a lo establecido por el sistema y conforman contraculturas o subculturas determinadas por sus propios estados del imaginario social que responden de diferentes maneras y métodos respecto a las situaciones que enfrentan.

Esta forma de comportamiento social viene entonces de una cosmovisión grupal que los identifica y representa y que no tiene porque ser igual a la del otro grupo aunque coincidan muchas veces en los objetivos.

De esta forma de ver las cosas, nacen las diferentes variantes en que los jóvenes se desenvuelven, que van desde expresiones de apatía o introspección, (góticos, Emos) hasta la contestación en franca oposición con lo establecido (anarkos, Punkies). Cada grupo se comportará de acuerdo a su propia ideología y actuará en consecuencia. La sociedad “normal”, observa con desconocimiento casi absoluto del fenómeno social, salvo por la farandulización y comercialización de algunos grupos que son “útiles” para demostrar “acercamiento o empatía” hacia los desadaptados sociales (Pokemones, Pelolais, Visual) o por la connotación delictiva que han marcado el

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 acontecer nacional (skin heads -  neo nazis)

 

Las tribus urbanas y su identificación con la violencia social contestataria

 

Como vemos no en todas las tribus encontramos el componente de la violencia contestataria, aunque todas se manifiesten contrarias al sistema social algunas participan de él y otras abiertamente se oponen, desplegando violencia sobre lo que consideran atentatorio a su ethos.

En el país, encontramos un sinnúmero de grupos marginales que se van cambiando de nombre y mutando en otros grupos, cuya característica principal es la conectividad representada por las comunicaciones vía celular o mensajes de correos, blogspot, fotologs.

 Por lo que he podido investigar en Internet el número es significativo pero no es lo fundamental. Los grupos o tribus marginales tienen como característica ser extra sistema, con una filosofía que preocupa. Basta ver el contenido de algunos sitios para darse cuenta de lo importante que es atender este fenómeno social inorgánico que están en un proceso de involución, con un discurso potente, producto del modelo neo liberal. Presentan una inorgacidad aparente, motivo que se ve con indiferencia por el resto de la sociedad.

Esta aparente falta de organicidad hace pensar que carecen de estructura pero no. Son mutantes no lo olvidemos, son hijos naturales de los avances tecnológicos, se mueven desplazándose con comodidad por el ciber espacio y aunque no parece, tienen estructura.

 Internet ha sido y será un mecanismo de comunicación inteligente, virtual donde se expresan diferentes posiciones, donde se encuentran los seres humanos de diversas edades, costumbres y credos. Uno podría decir que los grupos participan descoordinadamente, pero es todo lo contrario, podría decirse que hay poca claridad conceptual pero al juzgar por los resultados vemos que las comunicaciones corresponden a un modo de operación diferente, corresponden a otra lógica de entender las cosas.

Se observan pocas reuniones pero la actividad y convocatoria es masiva al momento del llamado a salir a protestar o manifestarse.

 

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Se tiene perfectamente claro que hacer, y como comportarse en el momento de la acción, claro ya existía la suficiente información virtual para ello.

Ahora, ¿contra quién es la rabia, la frustración?, básicamente es contra el modelo que presenta ciertas características, con una lógica de mercado donde el que no tiene cabida es centrifugado hacia la periferia, quedando en la marginalidad. ¿Quiénes son los que tienen éxito en el modelo?, los que tiene recursos y representan a la clase dominante, los que tienen estudios y trabajo bien remunerado o están ubicados en una posición social aventajada, los que tiene influencias, los que pueden hacer lobby social.

Aparentemente, los marginados o carenciados no tienen destino estratégico, ellos tienen conciencia de su carácter marginal, y lo hacen ver.

Ahora el modelo presenta características de consumismo extremo donde se da el fenómeno de la exacerbación de lo que se tiene. Esto es observado por los marginales que atesoran el desencanto social natural de los desposeídos. El efecto demostrativo del tener es muy fuerte y es acrecentado por fuertes campañas publicitarias de los Mass media. Se acrecientan las diferencias de los que tienen y los que carecen. Muchas veces en grupos con componentes ideológicos y sociales débiles cometen suicidio por el desencanto y frustración que significa sentirse alejado del sistema sin ninguna posibilidad de retorno a una sociedad que lo rechaza.

Este fenómeno del tener y del no tener es expresado por los grupos marginales antisistémicos con manifestaciones de violencia, que es representado por  grupos más radicales con consignas crudas, al decir: “o lo pasamos bien todos, o no lo pasa bien nadie”.

La violencia es creciente, con tendencia a ser inmanejable, con asesoramiento globalizado, con una fuerte influencia de grupos internacionales. Fenómeno creciente que presenta aparente inorgacidad. Muchas veces se confunde con las pandillas juveniles por estar cercano los resultados a situaciones delictivas, pero no hay que confundir, no hay que criminalizar, el fenómeno va más allá de eso.

En Río de Janeiro, Brasil el año pasado hubo un levantamiento social con fuertes indicios de crimen organizado, dirigido por un grupo denominado Comando Vermelho, En entrevista a uno de los principales cabecillas manifestó” no hay como cambiar las cosas, o es para todos o no es para nadie”,... curioso no cierto, se asemeja a lo que los grupos más extremos también han expresado.

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 La violencia como vemos es de múltiples características y de una elasticidad que asombra y asusta. ¿Cómo se entiende que al simple llamado telefónico avisando de un posible atentado, se trastorne el sistema y ponga en alerta a toda la sociedad? Porque basta que una persona se acerque a un teléfono público y con una moneda de $ 100 active todas las alarmas y provoque temor natural en la población. El discurso de “para todos o para nadie”, es un discurso que circula y se retroalimenta por el ciberespacio, profundizando su contenido cada vez más. La sociedad se defiende creando estados policiales, y haciendo leyes punitivas para enfrentar el fenómeno, ante la incipiente inseguridad creada y cacareada profusamente por el estabischment.

Lo que hay que entender que estamos en presencia de una nueva especie humana, agrupados en diferentes colectivos, con diferentes objetivos, que se retroalimentan entre si y van creando conocimiento de manera rápida y efectiva.

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CONCLUSIONES

 

Desde la revolución “pingüina”, se viene discutiendo el tema de la educación, su calidad, gestión y contextualización con el desarrollo político, social-económico del país.

Poco o nada se ha discutido en las mesas de trabajo por la violencia cada vez mayor que demuestran los jóvenes en las aulas y fuera de ellas.

En algunos establecimientos se han implementado mecanismos de resolución a los conflictos como la mediación escolar, con éxito relativo. Pero no se observa intención de explorar en la génesis de la conductualidad que lleva a generar los problemas que radican en actos violentos. Poco o nada en iniciativas relacionadas en conocer el fenómeno de tribus urbanas y su relación con la violencia explícita que causa desorden social.

La discusión esta ceñida a obtener resultados en la modificación de la LOCE en los Secundarios y básicos e introducir cambios en la Educación Superior, en temas tan coyunturales como el crédito universitario, la creditación de las carreras etc., pero nada relacionado con la frustración que produce en los estudiantes, la poca o nada posibilidad de un empleo cuando egresen, ... eso es violento, produce rechazo en los jóvenes e inquietud. Entonces no nos debemos admirar que precisamente en las aulas universitarias se engendre la violencia contestataria a una sociedad que no despierta, o que relativiza lo que sucede. Es precisamente ahí donde nacen los grupos anarquicos de diferente línea o ideología. De ese paso a comprometerse con otras causas como la mapuche, lo ambiental, defensa de los animales, etc, es un corto trayecto, lo que en cierta medida desnaturaliza los intereses propios de los estudiantes, sumandose a causas, que aunque son muy loables, suelen están fuera de su foco de interés. Se puede observar el fenómeno de solidaridad entre los grupos que necesitan aglutinarse con otras especies para juntar la fuerza suficiente y levantar la voz para ser escuchados. Hoy en día la voz de las minorías se expresa en las calles, pero principalmente por el canal más directo, Internet.

En la web encontramos páginas donde abundan los links que se entrecruzan tags o nubes de interés común. La variedad solidaria de pertenencia grupal es asombrosa, al final tenemos que hay un sinnúmero de temas en común con una heterógenea comunidad, los Punks saludan el fin de la huelga de hambre de la “Chepa” en Indimedia y a la vez se alegran de la funa efectuada a un personaje de la política y sociedad. Por otro lado asistimos a páginas de grupos anárquicos que manifiestan lo mismo reivindicando la lucha de clases y luchando por el término del modelo neo liberal, expresado en You Tube u otro lugar donde se caracteriza por ser de la línea dura de izquierda  o de derecha. En las manifestciones vemos a Punkies con Skinheads Scharp, anarkos, juventudes políticas, tirándo la piedra o la molotov con las mismas ganas.

Hay que entender que el fenómeno de las tribus es transversal a la sociedad con diferentes caracterizaciones etnoculturales afines a la tendencia social de pertenencia.

Entonces encontramos una delgada línea que separa las posiciones más radicales de aquellas más dialogantes.

Todas confluyen a la convocatoria de la cuyuntura, cualquiera sea la temática tratada. Lo importante es participar porque “la aldea” lo necesita. Si la economía se ha globalizado los problemas también. Y los diferentes grupos han sabido asimilarse a los cambios de estos tiempos.

La pregunta nace de inmediato, entonces ¿cómo puede la sociedad en su conjunto evitar expresiones de violencia de estos grupos que son parte activa de nuestra comunidad?

La respuesta no es fácil, por factores exógenos al fenómenos que permean y aumenta la percepción de indefensión ciudadana, como el continuo delincuencial y el avance que hemos apreciado en estos años del microtráfico y narcotráfico en nuestras ciudades, principalmente dónde son la mayoría de los jóvenes con alguna pertenencia tribal. Esto no hace otra cosa que pensar en terminos de educación que la formación integral del individuo debe ser desde su infancia, donde los roles sean definidos claramente de manera objetiva, sacándo la tendencia a criminalizarlo todo. Es nuestra responsabilidad con el futuro y con nuestros hijos y descendencia posterior.

Santiago, Febrero 2008.

 

Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Galtun, Johan, Violencia: paz e investigación sobre la paz, Fon Tamara, 1985, página 27-72

[2] Cooper Mayr, Doris, Ideología y tribus urbanas

[3] Ibid, Pág. 22

[4] Chomsky N. en Chomsky N., Dietrich H. 1996:36